Reflexiones desde el sector empresarial sobre el futuro económico de Norteamérica
Mientras el mundo redefine sus cadenas de suministro y reconfigura sus alianzas económicas, Norteamérica enfrenta una pregunta clave:
¿Será capaz de consolidarse como el bloque productivo más competitivo del planeta?
En un contexto marcado por el Nearshoring y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, la revisión del T-MEC que tendrá lugar en 2026 adquiere una relevancia estratégica aún mayor.
No se trata solamente de un proceso técnico entre gobiernos.
Se trata, en realidad, de una conversación sobre el futuro económico de la región y sobre el papel que las empresas de Norteamérica jugarán en él.
La semana pasada en WorkingMinds tuvimos la oportunidad de asistir al foro “Sección América del Norte: A 100 días de la revisión del T-MEC”, organizado por el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología en el Club de Industriales.
El encuentro reunió a líderes empresariales, representantes del gobierno mexicano, diplomáticos y especialistas en comercio internacional para reflexionar sobre uno de los momentos más relevantes para la integración económica de la región.
La jornada fue conducida por Susana Duque Romero, quien fungió como anfitriona principal y maestra de ceremonias del evento.
Más allá de los datos y análisis técnicos, la conversación dejó una reflexión clara:
la revisión del T-MEC representa una oportunidad estratégica para redefinir el papel de Norteamérica en la economía global.
Un espacio de diálogo que refleja la importancia estratégica del T-MEC
La apertura estuvo a cargo de Sergio Contreras Pérez, Presidente Ejecutivo del COMCE, acompañado por Juan Cortina Gallardo, Presidente del Consejo Mexicano de Negocios, y Roberto Velasco Álvarez, Subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Desde el inicio quedó claro que el T-MEC ha evolucionado mucho más allá de su función original como tratado comercial.
Hoy constituye la columna vertebral de una de las regiones económicas más integradas del planeta.
Algunos datos ayudan a dimensionar su impacto:
- El comercio entre México y Estados Unidos se acerca al billón de dólares anuales.
- Las cadenas productivas de la región están profundamente integradas.
- Cerca del 40 % del valor de las exportaciones mexicanas incluye contenido estadounidense, reflejo de la interdependencia industrial entre las economías de la región.
Este nivel de integración explica por qué la revisión prevista para 2026 será un momento clave para definir la competitividad futura de Norteamérica frente a otros bloques económicos.
Perspectivas comerciales: la integración productiva de Norteamérica
Uno de los momentos que encontré particularmente enriquecedores del encuentro fue el panel “Perspectivas Comerciales”, moderado por Farid Hiram Dann, Director General de Diplomacia Económica de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El panel reunió a representantes del sector empresarial con amplia experiencia en la dinámica comercial de la región:
- Carlos García, Presidente de AMCHAM México
- Armando Ortega, Presidente del Comité Bilateral México–Canadá del COMCE
- Sofía Pérez Casque, Directora General de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de la Información
Las intervenciones coincidieron en un punto fundamental:
Norteamérica ya funciona como una plataforma productiva profundamente integrada.
Sin embargo, el contexto global actual exige profundizar aún más esa integración.
En su intervención, Armando Ortega aportó una perspectiva particularmente valiosa sobre la relación económica entre México y Canadá y el papel que ambos países pueden desempeñar para fortalecer la competitividad regional.
Durante el panel se discutieron temas clave como:
- el fortalecimiento de cadenas de suministro regionales
- las oportunidades derivadas del nearshoring
- la necesidad de incrementar el contenido regional en sectores estratégicos.
El mensaje fue claro: si Norteamérica quiere competir con Asia y Europa, la integración productiva deberá profundizarse en los próximos años.
La visión del gobierno mexicano rumbo a la revisión del tratado
El mensaje especial del gobierno mexicano estuvo a cargo de Luis Rosendo Gutiérrez Romano, Subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía.
Su intervención enfatizó la importancia de mantener una coordinación estrecha entre gobierno y sector productivo para enfrentar la revisión del tratado con una visión estratégica.
Entre los temas abordados destacó la necesidad de:
- aprovechar las oportunidades derivadas de la reconfiguración del comercio global
- fortalecer el clima de negocios en el país
- definir con claridad los intereses ofensivos y defensivos de México en la revisión del acuerdo.
El subsecretario subrayó que la revisión del tratado debe verse como una oportunidad para fortalecer la competitividad regional, más que como un proceso de confrontación comercial.
La visión canadiense sobre el futuro de la integración regional
La conferencia magistral del evento fue presentada por Shauna Hemingway, representante del Business Council of Canada.
Desde la perspectiva canadiense, el T-MEC continúa siendo una herramienta fundamental para consolidar la competitividad de Norteamérica frente a un entorno global cada vez más complejo.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la importancia de profundizar la cooperación trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá.
En particular, destacó el potencial de la región para consolidarse como una plataforma productiva estratégica en sectores como:
- Manufactura avanzada
- Tecnología
- Energía
- Minerales críticos.
Mensajes diplomáticos: la importancia de la cooperación trilateral
El encuentro también incluyó intervenciones de representantes diplomáticos de los socios comerciales de México.
Por parte de Estados Unidos participó Hillary Jenkins, Consejera de Asuntos Económicos de la Embajada de Estados Unidos en México.
Por Canadá participó Luis Cora, Oficial Senior de Política Comercial de la Embajada de Canadá en México.
Ambos coincidieron en la importancia de mantener un diálogo permanente entre gobiernos y sector privado para asegurar que la revisión del tratado fortalezca —y no debilite— la integración económica regional.
La Coalición para el Comercio de América del Norte (CNAT)
Uno de los momentos más interesantes del foro fue la presentación de la Coalition for North American Trade (CNAT) por parte de Kenneth Smith Ramos, ex jefe negociador técnico del T-MEC por México.
La iniciativa busca articular esfuerzos del sector privado de los tres países para promover una revisión exitosa del tratado y fortalecer la integración económica regional.
Durante la presentación se explicaron los distintos mecanismos mediante los cuales la coalición busca generar impacto:
- inteligencia estratégica sobre el proceso de revisión
- cabildeo coordinado ante autoridades clave
- integración de actores empresariales de la región
- generación de análisis técnicos que permitan influir en la conversación pública.
Financiamiento para impulsar el comercio internacional
El evento también incluyó la participación de Sonny Tabares, Vicepresidente de Crédito y Riesgo de Mundi, quien abordó un tema particularmente relevante para el sector empresarial: el acceso a financiamiento para operaciones de comercio internacional.
Para muchas empresas —especialmente PYMES— el financiamiento sigue siendo uno de los principales retos para aprovechar oportunidades de exportación.
Iniciativas que faciliten el acceso a financiamiento especializado pueden jugar un papel importante para impulsar la internacionalización de empresas mexicanas.
Reflexión final para el sector empresarial mexicano
El cierre del encuentro estuvo a cargo de Juan Pablo Cervantes, Presidente de la Sección Internacional de América del Norte del COMCE.
Su mensaje dejó una reflexión que merece especial atención:
La revisión del T-MEC no debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad.
Una oportunidad para fortalecer la integración económica de Norteamérica.
Una oportunidad para consolidar cadenas de suministro regionales.
Y, sobre todo, una oportunidad para que las empresas mexicanas participen activamente en la construcción del futuro económico de la región.
Si algo quedó claro durante el foro es que el futuro del comercio en Norteamérica no se definirá únicamente en mesas de negociación gubernamentales.
También dependerá de la capacidad del sector empresarial de los tres países para articular una visión compartida de competitividad regional.
La pregunta es si estaremos listos para aprovechar esta oportunidad.
Porque la revisión del T-MEC no será solo una actualización de reglas comerciales.
Puede convertirse en el punto de partida de una nueva etapa de integración económica en Norteamérica.
Y en ese proceso, la voz y la participación del sector empresarial mexicano serán más importantes que nunca.
En un momento en el que el comercio global se está reconfigurando y las cadenas de suministro buscan mayor resiliencia, Norteamérica tiene frente a sí una oportunidad histórica para fortalecer su integración productiva.
La revisión del T-MEC no será simplemente un proceso de actualización institucional.
Puede convertirse en un punto de inflexión para consolidar a la región como una de las plataformas económicas más competitivas del mundo.
Para las empresas mexicanas —especialmente aquellas con vocación exportadora— el momento exige algo más que observar el proceso.
Exige entenderlo, participar en la conversación y prepararse estratégicamente para la siguiente etapa de integración económica regional.
¿Cómo creen ustedes que debería posicionarse México en esta nueva etapa del T-MEC?
En WorkingMinds nos gustaría mucho escuchar y compartir su opinión con nuestra comunidad empresarial. Muchas gracias!
