Panorama Económico y Político de México 2026

2026 no será el año en que el entorno “se acomode”. Será el año en que muchas empresas descubrirán si su estrategia era realmente una estrategia… o solo una buena intención.

Eso fue lo que quedó claro esta mañana en el evento Panorama Económico y Político de México 2026: el crecimiento seguirá siendo limitado, la incertidumbre no desaparecerá y el margen de error será cada vez menor.

México no enfrenta un problema de falta de oportunidades. Enfrenta un problema de decisiones postergadas.

Este espacio que reunió a líderes del sector público, empresarial y académico para analizar —con franqueza y profundidad— los escenarios que marcarán el rumbo del país en un entorno caracterizado por alta incertidumbre global, tensiones geopolíticas y decisiones internas impostergables. El encuentro abrió con la conferencia magistral de Ernesto Stein, seguida de un panel moderado por Horacio Arredondo, con la participación de Silvia Dávila, Valeria Moy Campos y Gerardo Aparicio Yacotú.

Más allá de los diagnósticos técnicos —que fueron muchos y sólidos— el evento dejó una idea central difícil de ignorar: 2026 no será un año fácil, pero sí será un año decisivo. Uno que castigará la improvisación y premiará la preparación. La diferencia no la hará el contexto, sino la capacidad de anticipar, ejecutar y enfocarse en lo que sí está bajo control.

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1. Crecimiento: cuando la ligera mejora no alcanza

Uno de los primeros mensajes fue claro: aunque las perspectivas de crecimiento para 2026 han mejorado ligeramente, siguen siendo demasiado pobres y muy alejadas del potencial real de México, incluso considerando las deficiencias estructurales que el país arrastra desde hace décadas.

Este punto es especialmente relevante porque el mayor riesgo no es crecer poco, sino acostumbrarnos a crecer poco. Normalizar el estancamiento termina por erosionar la ambición, la inversión y la capacidad de transformación.

El consenso fue que el bajo crecimiento ya no puede explicarse únicamente por factores externos. Hoy pesan más los pendientes internos: inversión insuficiente, cuellos de botella regulatorios, limitaciones en infraestructura y energía, y una creciente incertidumbre institucional.


2. Exportaciones: el verdadero salvavidas del 2025

Un dato particularmente revelador de la conferencia fue este: a pesar de la incertidumbre generada por la política comercial de Estados Unidos, especialmente en torno a posibles aranceles impulsados por Donald Trump, fue el crecimiento de las exportaciones lo que evitó que 2025 cerrara en recesión.

Este hecho confirma algo que a veces se diluye en la conversación pública: el sector exportador sigue siendo uno de los principales amortiguadores macroeconómicos del país.

Cuando el mercado interno se debilita o la inversión se desacelera, la integración internacional bien ejecutada sigue generando oxígeno económico.

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3. Estados Unidos, inversión y productividad: una señal clara

La evidencia presentada sobre la inversión no residencial en Estados Unidos, particularmente en tecnología y equipos de cómputo, deja un mensaje contundente: la productividad y la inversión en capacidades productivas siguen siendo el eje del crecimiento.

Para México, esto tiene dos lecturas clave:

 

  1. La economía estadounidense seguirá siendo un motor relevante.
  2. Integrarse a sus cadenas de valor exige estándares cada vez más altos, no solo cercanía geográfica.

 


4. Aranceles, TMEC y el riesgo (y oportunidad) del sector automotriz

El análisis fue muy claro respecto a los riesgos. Si el tema de automóviles y autopartes no se maneja con inteligencia en el marco del TMEC, la imposición de nuevos aranceles podría tener impactos severos sobre la economía mexicana, dada la relevancia de este sector en empleo, exportaciones y cadenas de suministro.

Sin embargo, surgió una lectura menos evidente pero estratégica: México enfrenta hoy aranceles mucho más altos para exportaciones fuera del TMEC, lo que puede convertirse —bien gestionado— en una oportunidad para las PYMEs, al acelerar la sustitución de importaciones e integrarlas más profundamente en las Cadenas Globales de Valor (CGV).

Nada de esto ocurre de forma automática. Requiere productividad, cumplimiento, capacidad de respuesta y escala.

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5. El comercio global se está redibujando

Otro mensaje poderoso fue la constatación visual de cómo el comercio mundial se ha reconfigurado aceleradamente, con China y Estados Unidos como ejes predominantes en distintas regiones del mundo.

Este redibujo del comercio internacional no es una tendencia futura: ya está ocurriendo. Y obliga a países y empresas a redefinir su posición, sus alianzas y su estrategia de largo plazo.

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6. Nearshoring: la segunda ola será más exigente

La conversación dejó claro que México aún puede capturar una segunda ola de nearshoring, pero será mucho más selectiva que la primera.

Hoy pesan con mayor fuerza:

 

  • Energía confiable.
  • Infraestructura funcional.
  • Certidumbre regulatoria.
  • Talento calificado.

 

El nearshoring ya no es un discurso aspiracional; es una oportunidad condicionada.

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7. Mensajes contundentes desde el panel: menos espera, más acción

El panel aportó algunos de los mensajes más directos del evento:

 

  • El sector privado debe dejar de esperar a que el sector público haga lo que sabemos que es necesario para destrabar el crecimiento.
  • La generación y distribución de energía deben ser prioridad nacional, con apoyo activo de la iniciativa privada.
  • Las PYMEs no solo necesitan apoyos económicos, sino regulación más ligera y gobernanza clara para asegurar su sostenibilidad.

 

También hubo una advertencia importante sobre tecnología: implementar Inteligencia Artificial sin análisis previo de datos ni definición clara de indicadores no mejora la toma de decisiones; solo añade una costosa capa de información.


8. Educación y talento: el riesgo estructural menos visible

Uno de los puntos más preocupantes fue el rezago creciente de la educación pública, identificado como un riesgo estructural de mediano plazo que, entre otras cosas igualmente importantes, amenaza directamente la disponibilidad de mano de obra calificada, uno de los activos que hoy sostiene la competitividad del país.


9. Prudencia, productividad y foco

El cierre conceptual del evento fue claro: prudencia económica, productividad y desempeño excepcional, tanto a nivel organizacional como personal, son las mejores herramientas para enfrentar un 2026 complejo.

Y quizá el recordatorio más importante de todos: enfocarnos en las variables que sí están bajo nuestro control, y no dejarnos paralizar por el ruido externo.

 

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10. Nuestras reflexiones

Después de contrastar estos análisis con la realidad de las empresas con las que trabajamos todos los días en WorkingMinds, me quedo con varias convicciones claras:

 

  • A pesar del ruido actual y del que continuará buena parte de 2026, sigue siendo el momento de iniciar o reforzar las exportaciones.
  • El sector privado necesita mayor cohesión y un frente común más sólido para presionar a que el sector público deje de desperdiciar tiempo y recursos en agendas políticas y personales.
  • Es indispensable acelerar cualquier esfuerzo para elevar eficiencia y productividad, e implementar mecanismos ágiles de vigilancia y reacción ante un entorno cada vez más cambiante.

 

En síntesis: estrategia clara, consistencia en la ejecución y valentía frente a un entorno adverso, pero todavía viable y con enorme potencial.

Porque no controlar el entorno no nos exime de controlar nuestras decisiones.

Jimena Felix